domingo, mayo 26, 2013

De nuevo.

Cada día logro ver luces que no puedo alcanzar. Y por las noches, demonios que no me permiten cerrar los ojos y soñar. Estoy cansada.

Estoy absolutamente agotada. Quiero escapar. Escapar de las penumbras, escapar de todo aquello que me hace infeliz, escapar de todos mis defectos, huir. Ir a recorrer el mundo con nada más y nada menos que mi entusiasmo y mis deseos de conocer. 

¿Quién no se cansa de la rutina? ¿Quién no se agota de tanto luchar sin obtener nada? No conozco a nadie que no lo haga. Cada una de las cosas que valen la pena se muestran en las maneras más difíciles de obtener, y depende de nosotros demostrar que las merecemos en todas las formas y maneras.

Pero por ahora lo que me queda es soñar.  

Quiero tener un perro, que duerma en mi habitación. Un estante lleno de libros leídos y que me gustaría leer, música por montones. Fotos de a millones, para mostrarle lo feliz que es mi vida a quién venga a visitar. Sofás cómodos y blandos, plantas en un balcón desde donde se puede ver toda la cuidad. Un caballete y pinceles, justo donde da la luz del sol. Cuadros. Pero por sobre todas las cosas, lo quiero a él allí. Sonriéndome dulcemente todas las mañanas. Ver televisión por las noches hasta dormirme en sus brazos. 

Quiero ir a donde no pueda ser nada de lo que no quiero ser.  Quiero desperdiciar mi vida en museos, templos, bares y restaurantes que nunca he visto, quiero desperdiciar mi vida buscando lo inalcanzable, quiero desperdiciarla aprendiendo cómo vivir.

Decepcionante sería despertar un día con todos tus sueños abandonados en un espacio de tu alma.